Translate

martes, 18 de abril de 2017




La relación entre ciencia y sociedad











Presento un artículo de Luis Enrique Ortíz , publicado en la revista Signos filosóficos, en el volumen XIX, nº 37, enero-junio 2017. Su título : “La verdad es poder”. Algunas confusiones  epistemológicas en torno a la relación entre ciencia y sociedad.


Aunque Luis Enrique hace más referencia a la realidad hispanoamericana, considero que la realidad española es prácticamente idéntica. Las posturas anticientíficas ( especialmente el constructivismo ) son comunes por estos lares también, especialmente en las facultades de humanidades y ciencias sociales. Hacer un análisis riguroso y crítico de esta problemática es absolutamente urgente. Su aportación es por lo tanto, a mi entender, muy importante a pesar de que uno pueda estar en desacuerdo con Enrique en algunos puntos.

 A modo de introducción , presento  estos tres párrafos:




Hay una serie de corrientes filosóficas que, más que una moda pasajera, parecen haberse convertido en toda una tendencia cuyo arraigo en algunas universidades parece ser cada vez mayor. Me refiero a las corrientes filosóficas surgidas en la Europa de la posguerra y que reciben distintos rótulos: posmodernismo, postestructuralismo, constructivismo social, deconstructivismo, etcétera. Caracterizadas por su estilo críptico y confuso, su relativismo y su anarquismo metodológico, estas corrientes han ganado un gran número de seguidores, pero también de detractores. Las críticas hacia los posmodernos y sus símiles suelen enfocarse hacia su retórica, que opta por eslóganes, frases intrincadas y florituras literarias más que por la claridad conceptual y el análisis argumentativo, o por sus implicaciones relativistas. Coincido con estas críticas, pero creo que poco atienden a los problemas más fundamentales que presentan. Puesto que una de las tareas más importantes de la filosofía es indagar sobre los fundamentos y analizar los supuestos en que se apoyan las teorías, considero pertinente someter a estas corrientes a un escrutinio mayor…..


                


Particularmente, son los jóvenes estudiantes los más proclives a ser seducidos por el sociologismo posmoderno. Esto se explica por la legítima preocupación de los sectores estudiantiles por los problemas sociales, políticos y económicos. Las tesis posmodernas y sus símiles resultan muy atractivas por su anarquismo metodológico y su retórica, y dado su énfasis en la crítica social, se han vuelto un sustituto del viejo marxismo —lo que explica, en gran medida, su eficacia persuasiva en estos sectores—. Pero poco se percatan sus seguidores de la debilidad de sus argumentos, sobre todo, por las contradicciones y la ausencia de fundamentos que justificarían sus denuncias. Una crítica social más profunda requiere mejores fundamentos ,lo cual exige la claridad conceptual y una argumentación más sólida. En mi opinión, el posmodernismo no ofrece nada de esto…

Motivada más por las cuestiones de la lucha social que por la profundidad teórica,buena parte de la filosofía latinoamericana repite las mismas confusiones posmodernas y postestructuralistas, que se arraigan con mayor fuerza en ella precisamente por el entusiasmo ideológico y la debilidad argumentativa. Como consecuencia, las actitudes anticientíficas encuentran ahí un terreno fértil, dando como resultado que las cosmovisiones autóctonas, la poesía o la religión son puestas al mismo nivel que la ciencia. Son loables las pretensiones humanistas de la filosofía latinoamericana, y sin duda, su afán de comprender los problemas políticos y sociales de la región es totalmente legítimo. Pero desde tan pobres fundamentos es difícil que pueda construirse algo sólido. Una sana depuración de las confusiones sociologistas no es algo solamente recomendable, sino necesario para estas doctrinas.








No hay comentarios:

Publicar un comentario